"En nuestros días, la literatura se parece a una gran empresa de urinarios. ¡A esto es a lo que huele la gente, más que a nada! Siempre estoy tentado de exclamar, como San Policarpo: "¡Ah, Dios mío! ¡En qué siglo me habéis hecho nacer!", y de huir, tapándome los oídos, como hacía ese hombre santo cuando se encontraba ante una proposición indecorosa. En fin. Llegará un tiempo en que todo el mundo se habrá convertido en un hombre de negocios y un imbécil (para entonces, gracias a Dios, ya habré muerto). Peor la pasarán nuestros sobrinos. Las generaciones futuras serán de una tremenda estupidez y grosería."
Dublinesca - Enrique Vila-Matas.

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